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El Pro Tour de San Juan se ha ido del mismo modo que vino: con un poco de ilusión y con más preguntas nuevas que respuestas a las ya existentes. Estoy en el aeropuerto de San Juan escribiendo lo que llevo pensando desde ayer…
(Nota de la editora: Este artículo fue escrito en el aeropuerto de San Juan de Puerto Rico a la vuelta del PT, en España se habían jugado los regionales ese mismo finde y no había llegado la fecha de corte, por lo que el autor desconocía si estaba o no clasificado para el Nacional)
Personalmente, me encuentro en un estado de aceptación que ni siquiera yo mismo podría haber adelantado. Todo el que me conoce sabe lo que puedo llegar a disfrutar con un mazo de 60 cartas e islas dentro, pero empiezo a pensar que esto se está convirtiendo en un problema bastante serio. Dentro de los formatos construidos, el hecho de que soy un autentico jugón soluciona este problema bastante, ya que debido al número de horas que le echaré a mis mazos solo por el gusto de jugarlos acabaré con un mazo al menos decente y con muchas horas de vuelo encima.

El problema viene cuando tengo que jugar con 40 cartas. Esta misma mañana hablaba con Alfredo Jiménez Palmero sobre lo terriblemente mal jugador de limitado que me siento y como esto tenía que ver con mi afinidad por las islas. Le comentaba que tiendo a forzar o acabar jugando azul más de lo que probablemente debería, ya que no siempre es la opción correcta. Lo que realmente me mata es que la mentalidad que me lleva a valorar demasiado las cartas azules se vuelve contra mí cuando me digo a mi mismo que no debo hacerlo y acabo pasando de ellas cuando eran la mejor opción en ese momento. Es la pescadilla que se muerde la cola y probablemente la única forma de solucionarlo es jugar mucho mas estos formatos de lo que normalmente lo hago, pero seamos sinceros, mis Jaces me llaman demasiado.
De cara a este último evento, yo estaba muy contento con mi mazo de construido y probablemente volvería a jugarlo. No os aburriré con detalles sobre el formato ya que es completamente irrelevante después de este torneo. ¿Podría ser mejor? siempre es así, pero sigo estando contento con ello. Mi comienzo de 4-1 se antojaba esperanzador, pero luego llegó el momento de sentarnos de 8 en 8 y pasarnos cartas.
Necesitaba ganar una ronda para entrar al segundo día y lo conseguí, pero sufriendo y en el descuento como el Atleti. Abrí Narcolepsy en el primero de los sobres, sin nada relevante en otros colores ni mega-rara, fácil elección. A lo largo del primer y segundo sobre, seguían llegando buenas cartas azules y negras, con mucho leveler que yo recogía gustosamente con la esperanza de que en algún momento empezarían a llegar Venerated Teacher haciendo que mi mazo pasase a ser muy bueno. No ocurrió y mi mazo terminó siendo mediocre cuanto menos. La historia del segundo draft fue parecida, solo que esta vez no fue el draft lo único que falló.
En el primero de los drafts, mis primeros dos oponentes no me dieron oportunidades reales para jugar peor que ellos y perder: sus mazos simplemente eran mejores y acabó ocurriendo lo inevitable, sin desmerecer a los pilotos. El mazo de mi tercer oponente era un autentico desmadre y esta vez le tocó a él perder por ello.
Sin embargo, la primera ronda del segundo día cambiaría mi porvenir por completo. Mi mazo aunque muy parecido, era mejor que el anterior y jugaba contra un mazo azul y rojo. En la tercera partida cuando yo iba por delante, mi oponente me dio la impresión de tener Regress en mano, así que decidí no usar mi Drake umbra hasta que pudiera protegerla con el Deprive de mi mano. Un turno más tarde, mi oponente decidió que ya había esperado demasiado tiempo con maná abierto y devolvió una de mis criaturas a mi mano, lo cual dejé resolverse automáticamente pues tendría vía libre para mi Drake umbra. Esos 3 daños que dejé de hacer acabaron por costarme la partida y no pude quitármelo de la cabeza en todo el día. Esto me llevo a estar muy disperso en el resto de mis partidas y a cometer muchísimos más errores de los que creo que cometería normalmente, con lo cual no culparé a la suerte por mi 1-5 en draft.
Las últimas rondas de construido fueron un festival. La primera de ellas la gane con relativa facilidad al presumiblemente mejor emparejamiento de mi mazo. En la segunda hice algunos mulligans y mi oponente siempre estuvo por delante, aplicando la presión adecuada y castigando mi desventaja de cartas siempre que podía. En la tercera de las rondas y con el sabor amargo de la anterior, mi oponente y yo jugamos una partida épica en la que el hizo un mulligan y yo 3. Él acabó ganando esa partida y mi cabeza estaba empezando a echar humo. Tanto humo echó que de algún modo acabé con 61 cartas en mi mazo y 14 en mi banquillo, de lo cual me di cuenta al robar una carta que debería estar fuera de mi mazo. Tras hacer las cuentas pertinentes hice lo único que podía hacer, llamé a un juez y éste me dio el game loss que yo mismo me había ganado.
Estuve a punto de dropear, pero decidí no hacerlo. Llegado este punto probablemente había perdido suficientes puntos como para no poder jugar el nacional de éste año (de esto hablaremos más tarde), pero quería redimirme. Ya no me importaba si perdía más puntos o los ganaba, mi único objetivo era jugar correctamente.
Mucho más relajado, gané mis últimas dos rondas contra emparejamientos que mi mazo estaba preparado para ganar con bastante soltura y sin cometer errores tontos.
Muy cansado tras los dos largos días de competición, decidí no levantarme para jugar el Draft Challenge que se celebraba temprano el domingo. Uno es humano, y tras levantarme y ver tanta carta por la habitación, decidí jugar un torneo de Standard cuyo premio era un iPad con UWR Planeswalker. El mazo me dio muy buenas sensaciones y probablemente escriba sobre él en el futuro, jugar con cierta tranquilidad también ayudó bastante. Acabé perdiendo la final contra Mythic, que es uno de los emparejamientos en los que el mazo necesita trabajo, o esa impresión me dio. El Standard actual parece bastante variado, pero es absurdo como nos colaron lo de las míticas... la etiqueta del precio que llevan algunos mazos es aberrante.
El tema de los regionales clama al cielo. De todos los fines de semana en que podían haberse organizado, ¿Tienen que ser a la vez que un Pro Tour y con el corte por rating a los tres días? Esto se complementa con el hecho de que hasta el momento en el que escribo esto, aún no hay clasificatorios para Amsterdam en España, a pocas semanas de que acabe la temporada. ¿Pienso que Devir quería castigar a los españoles que jugasen el Pro Tour? ni mucho menos, pero son las víctimas de un trabajo mal hecho y no me vale el argumento de que había que hacerlo mejor en el Pro Tour. El hecho es que este grupo de jugadores ha tenido una oportunidad menos para jugar el nacional de su país. En el momento en que escribo esto, no sé si los puntos que conseguí el domingo me hacen superar la delgada línea roja que separa al clasificado número 100 del 101, pero aunque lo consiga, todo esto me seguirá pareciendo injusto. (A falta de que Devir publique la lista oficial de clasificados, teóricamente Carlos ha conseguido mantenerse dentro del Top 100)
En resumen, el limitado sigue siendo el talón de Aquiles del que escribe y eso solo se soluciona a base de práctica, aunque algunos consejos de los maestros del formato me vendrán bien. El tipo 2 es un formato interesante y lo iremos comprobando si algún día nos dan la oportunidad de jugar PTQs… espero hablar sobre ello en artículos futuros. ¿Jugaré el nacional? exceptuando a Alan Simón por su actuación en el del año anterior, esta expedición de Pro Tour podría hacer pleno... ¡en jugar las carnicerías!
¡Hasta la próxima!
Carlos Moral a.k.a danker
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